Inicio una nueva sección en blog. Se trata de recomendar cada semana un disco diferente y hacer una pequeña reseña para todos aquellos que estén buscando nuevos sonidos que añadir a su biblioteca.

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El disco de esta semana se llama Sola Scriptura y es de Neal Morse, ex-líder de bandas con Spock’s Beard y Transatlantic, pero que en 2002 sorprendió a todo el mundo anunciando que las dejaba y que se convertía al cristianismo para empezar de nuevo espiritualmente. Sola Scriptura es el último de sus trabajos en solitario. Se trata de un disco al más puro estilo progresivo, pero con letras inspiradas en la religión cristiana, en este caso, de la vida y obra de Lutero.

Al margen de las inclinaciones personales de el autor, hay que decir que este disco es una puta maravilla.

"Si Dios existe, entonces Neal Morse es su profeta"

Ésta debería ser la frase que defina este disco, pues estamos ante una magna obra maestra del rock progresivo. El disco se compone de 4 temas, todos épicos, de 30 minutos, 25 minutos, 5 y 16 minutos, aunque en este tipo de discos la división por pistas es algo más simbólico, pues el disco en sí es una canción, un disco conceptual. Neal Morse como cantante, compositor, letrista y tecladista, Mike Portnoy a la batería y coros, y Randy George en el bajo, sin contar las colaboraciones de artistazos como Paul Gilbert en guitarra.

El disco se inicia con la épica de 30 minutos, The Door, donde alternan partes instrumentales, con distintas partes melódicas, demostrando Neal Morse que mantiene todas sus cualidades compositivas. En este tema se dan una serie de temas musicales que se irán usando a lo largo del disco, sobre todo en la última parte, The Conclusion, y en menor medida en The Conflict. Lo más destacabale de esta primera canción es… todo, ¡si es que lo tiene todo! Un batería genial, que se marca un montón de grooves muy al estilo Dream Theater, la voz de Neal Morse, una maravilla, los coros apoteósicos, y para acabar un solazo de guitarra del quince.

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Seguimos con The Conflict, una pista que se inicia más metalera y dura que la anterior, pero que en seguida nos regala un pasaje muy rítmico con sólo de teclado incluído, recurriendo a un tema musical de la primera canción. Sobre el ecuador hay una parte instrumental muy progresiva y cañera, muy al estilo DT, aunque personalmente le hubiese incluído algún solo de teclado más largo, pero aún así se mantiene brutal. Luego nos sorprende a todos con un parte que recuerda más a ritmos latinos, pero en donde se desenvuelven muy bien. Todo para acabar con una preciosa balada final, dónde Neal Morse se luce hasta el final.

Heaven in My Heart, tercer tema del disco no es más que una especie de inciso en el disco, un tema más relajado, con mucho piano, violines, en definitiva menos progresivo y metalero, pero una delicia a los oídos.

Para acabar, The Conclusion, es algo así como un tema de 16 minutos para terminar el disco, es decir, recurre a muchos temas musicales anteriores, les da otro enfoque, modifica secciones, reorganiza las partes, etc… todo ello para hacernos un resumen de toda la épica que acabamos de escuchar. Destacar y mucho el final, con todos esos coros de fondo, gritos, vamos, una épica del copón, que pone la guinda con un sólo de guitarra muy emotivo. Y para acabar una pequeña reflexión que lanza Neal Morse, relacionada con tema religioso que no voy a comentar aquí.

En definitiva, esto es una grandísima obra maestra que todo el mundo debería escuchar, lo tiene todo. Esto es música.